domingo, 18 de agosto de 2013

Y ahora… Como cigüeñas.




¿Qué podemos hacer para mantener acolchonados y seguros nuestros nidos y alimento en nuestras despensas? La respuesta está cada vez más clara… Emigrar.
Y, ¿Por qué ahora? Sencillo, porque ahora nadie con una hipoteca puede garantizar el pago mensual de la cuota y pocos arrendatarios aseguran el fiel cumplimiento del alquiler; con lo cual, ¿Tenemos hogar (nido) seguro dónde pasar la noche?
A pesar de ser uno de los derechos básicos del ser humano contemplado en la Constitución, el Estado se ve incapaz de abastecer techo a los millones de desempleados y desempleadas imposibilitados/as para mantenerse a sí mismos/as y menos a sus familias.
Como consecuencia de este hecho tan sobrecogedor y desesperante, una de las vías de escape es dejar hijos, hijas, parejas etc. para salir en busca de un modo de sobrevivir en medio de este planeta cada vez más globalizado y con, según la ideología de este término, igualdad de posibilidades aquí y allá.
Uno de los grandes inconvenientes después de plantearse abandonar España y buscar tu hueco en el mundo es el poco patrimonio con el que se encuentran estos nuevos migrantes del siglo XXI, tan solo se tienen ilusiones, esperanzas y vitalidad en los bolsillos, recursos no suficientes para empezar desde cero en Alemania, Suiza o, aunque parezca sorprendente, Argentina, Venezuela o Perú.
 
Una América reinventada.
Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística de España países como Argentina, en primer lugar, seguido por Venezuela, Brasil, México y Chile, son los destinos elegidos para los y las españoles y españolas que toman la iniciativa de anidar en otras tierras esperando, muchos/as de ellos/as, a que pase la tormenta denominada “crisis del Euro”.
No te preocupes, el globo terráqueo es exorbitante, en cualquier esquina podrás encontrar un trabajo, pero claro, en cualquier esquina fuera de la Península Ibérica, no temas moverte de ella, cuando vuelvas seguirá estando en el mismo lugar.
 
En conclusión, si estás esperando el mejor momento para abandonar el barco después de las mujeres y niños…. Llegó el tiempo de llenar tus bolsillos de esperanza y tus músculos de fibra para luchar por ti y los tuyos fuera del nido, como las cigüeñas al cambiar la estación.


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