lunes, 11 de agosto de 2014

Shock postvacacional.

Me doy cuenta de lo extraordinariamente ilusa que soy cuando seguí, aunque con cierta apatía, la coronación del nuevo Rey; creo que una parte, esa pequeña fracción compuesta por átomos utópicos e ineficaces de fe y esperanza, esperaba que, ya que teníamos que tener un nuevo Rey, cometiera alguna heroicidad irreconocible en tiempos de guerra pasiva tal y como los que vivimos ahora. Creo que esa nimia parte de mí aún conserva la descreída y burlada confianza de que todo mejorará. Pero, sin duda, te despiertas una mañana, abres el periódico de turno y te encuentras con que el Estrecho de Gibraltar vive la oleada de pateras más numerosa desde 2010 con 231 subsaharianos intentando besar el suelo europeo y piensas… “Vale, todo sigue igual de turbio, preocupante y huérfano”.
Esa misma mañana decides con criterio y aceptación que algo tiene que cambiar, que si no es el mundo el que cambia, tú harás que el mundo cambie y pasas a la siguiente página del mismo periódico y te topas con que uno de los servicios más solicitados en los hoteles son los psicólogos para perros y, una vez más se te ilumina la bombilla y vislumbras que el mundo está loco; pero no de esa locura que te hace ver elefantes dentro de boas constrictor, no. De esa locura que te hace señalar con el dedo a quien juzgas sin compasión o de esa misma locura que hace llamar “rescate” a la captura de las pateras ilegales que atracan en el territorio español. La palabra “rescate” así como “por el crecimiento del país”, “recortes” y otros eufemismos son como los parches de nicotina, calman la necesidad de control y poder sobre el pueblo pero no sacian el deseo y el placer de los mismos.
Estamos subordinados a las palabras bonitas, biensonantes y literarias que decoran y edulcoran la realidad putrefacta cual defecación con un desafiante moño de fiesta y perfumado por litros de Calvin Klein.
No nos equivoquemos, no compremos la verdad por ser vendida como tal, no caigamos en la estafa del paquete chileno porque siempre habrá alguien más listo que nosotros, sólo sé precavido e incluso curioso, abre el envoltorio y descubre el fajo de recortes de periódicos tan elaborados, ilegibles y engañosos como el propio periódico.
Pero lo siento, la verdad ya está comprada y, como decía antes, alguien más listo que tú ya la tiene en su poder, así que, como todo lo que en el mundo está monopolizado, habrá que conseguirla de forma ilegal, que es como mejor saben las cosas.