miércoles, 20 de noviembre de 2013

Saber es altamente peligroso.

Una y otra vez miramos al cielo en busca de una respuesta que venga envuelta en el suspiro que lanzamos a las nubes y que no nos devuelven más que una mirada de desidia e insignificancia. Una y otra vez buscamos respuestas en nuestra voz interior; buscamos salidas y soluciones a interrogantes que nos conmueven y escandalizan, que nos dejan en estado de hiperventilación e incredulidad. Buscamos una excusa mínimamente comprensible que nos enseñe el origen de tanta distopía.
Interpretamos mal las instrucciones de uso de la vida, se nos olvidó leer la letra pequeña y  aceptamos un contrato tácito basado en la ignorancia y la necesidad de quien debe recibir una dosis efectiva de instinto de supervivencia, pero sin que llegue a ser tóxica o letal, no vaya a ser que decidamos vivir a plenitud y con ganas y derroquemos a nuestros/as narcotraficantes de sus podios de control y poder.
Tenemos miedo a una sobredosis de Vida, de valentía y de revolución. Tenemos miedo, miedo a las guerras sin armas, miedo a los coches bomba, a los robos con arma blanca y a la burundanga; tenemos miedo a salir de nuestras casas a comernos el mundo a bocados. Tenemos miedo a encontrar las respuestas y que éstas denoten que no hay más culpables que nosotros/as mismos/as, que nuestra pusilanimidad y nuestra dejadez. Porque y ¿si las nubes a las que suspiramos buscando saber por qué nos cobrarán multas por manifestarnos, por qué cobrarán multas a las personas sin techo que pidan limosna o por qué la élite política roba y no va a la cárcel, arrojan que la culpa es nuestra por no luchar por nuestro Estado y nuestros derechos, qué haremos? ¿A dónde miraremos si obtenemos que las respuestas a nuestros porqués somos nosotros/as mismos/as? Tenemos miedo a saber la verdad, miedo a conocer, miedo a no ser ignorante, a saber que tenemos que recuperar lo que se nos ha quitado y nos da pereza empezar.

2 comentarios:

  1. No conoceré el miedo. El miedo mata la mente. El miedo es el pequeño mal que conduce a la destrucción total. Afrontaré mi miedo. Permitiré que pase sobre mi y a través de mi. Y cuando haya pasado, giraré mi ojo interior para escrutar su camino. Allí por donde mi miedo haya pasado ya no quedará nada, sólo estaré yo.
    Frank Herbert
    El miedo... miedo amar, a odiar, a perder, a ganar, a vivir, a morir, miedo al fracaso y a los triunfos, miedo a coger el cielo con las manos y comernos el mundo. vivimos tan ocupados generando nos miedos infundados, que vemos pasar la vida antes nuestros ojos, como si fuera una película, y lo peor todo es que, cuando nos damos cuenta de ello nos da miedo hacer parte de esa película...P.A.Z

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    1. Leerte da vitalidad a mis días, querida P.A.Z. Gracias por afrontar tus miedos y ser una valiente, eres todo un ejemplo para mí.

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