lunes, 30 de septiembre de 2013

Luna de pan de queso.


Ya la moda no es llevar pantalones con bota de elefante, el pelo de punta o tutú. Ahora la moda es indultar políticos corruptos, deportistas con dopaje, asesinos y presidentes del Tribunal Constitucional que militan en partidos políticos cuando lo tienen prohibido.

Estamos en un periodo convulso, no sólo por la movilidad en el sistema de clases (más personas en la base que en la punta de la pirámide), sino que, peor aún, estamos adquiriendo una conciencia de clase que hará que en X momento creamos que estamos adscritos a determinado agujero en medio de la sociedad de la que parece que cada vez somos más ajenos.
Vemos a nuestra camada de políticos en la estratosfera ficticia que nos han vendido inmersa en una adulterada Elysium a la que le notamos las telarañas, las grietas y las fisuras pero les regalamos el título de “Inmunes” y “Todopoderosos/as” dejándonos tan vacuos con el esfuerzo como un bote de Nocilla en el recreo de un cole.
Anoche me decía una persona que la vida es o deja de ser hasta cuando nosotros/as lo elegimos, somos dueños/as de nuestro presente pero no de nuestro futuro; somos juguetes que rodamos de una mano a otra pendiendo de la “moral”, de los designios de un titiritero (no sé por qué, pero pienso que es un hombre) y del “Destino”; pero entonces, ¿si el futuro no depende de nosotros/as, de quién lo hace? Nuestro futuro depende, entonces, de unas oportunidades que nos brinda el presente y que nos mata el presidente de turno.
De esta misma manera, nos han enseñado a utilizar la palabra “crisis” en sentido económico  y  ya forma parte de nuestra jerga diaria, restándole la gravedad que conlleva y permitiendo que nos envuelva en sus dulces y soñolientos brazos de la dejadez y la apatía. Porque cuando algo se vuelve rutina, deja de ser importante.
No es sólo crisis monetaria, estamos en crisis de ética, de verdades, de sueños, de metas, de visión; estamos en crisis de Justicia, porque, como dijo V: “La Justicia está de vacaciones” y ¡encima no se las pagan!.

Pobre y desprestigiada Justicia.




sábado, 21 de septiembre de 2013

Baldío

En mi defensa diré que el mundo ya estaba hecho y rehecho cuando yo nací.
Vaga defensa que se pierde entre las sábanas de los sueños prohibidos y lacrimosos que se quedan a medio camino entre el cielo y el infierno.
Nariz con nariz respiro el oxidado olor a tabaco que deja una pseudo-política tan añeja y resquebrajada como las paredes húmedas y macilentas de una cárcel carente de ladrones y  mangantes que están disfrazados de corbata y barbas bien cuidadas.
Somos absolutamente incapaces de dejar nuestro cómodo sofá en el que tenemos perfectamente marcada la forma de nuestras nalgas y que se ha convertido en apoyadero de nuestro siempre fácil contemplar de una vida que dejó de pertenecernos para ser el tráiler de una comedia que nunca se estrenará.
Ni siquiera el olor a rancio, a purulento, a pasado, a podrido, putrefacto y corrompido de las mentiras que nos cuentan a la cara con la sonrisa de la Gioconda obran en nosotros el mínimo de avivar un gesto de desprecio a la conformidad y avenencia a la que somos más fieles que a nuestras propias parejas.
Sin duda, el agua que bebemos y el aire que respiramos desprenden y destilan la ponzoña característica de una paz tan revuelta que se ha convertido en “kumis” agriado y vacilante en medio del hambre a la que parece que nos hemos adaptado.

No te abrumes, no busques culpables en la pantalla del televisor, ni en los periódicos ni en tu Tablet; búscalos en el espejo en el que te reflejas al lavarte los dientes, búscalos en el sofá del que parece que no te quieres levantar

lunes, 16 de septiembre de 2013

Quiero un paraguas amarillo.

No hay nada peor que tener el Word en blanco, abierto, listo, impecable, fogoso y expectante para ser tiznado con letras y no saber qué escribir.
En realidad no me preocupa no saber qué expresar, es tan humano como sonreírle a un/a desconocido/a o, mejor aún, tan humano como comer patatas en el mostrador antes de irte a la mesa.
Nacemos en blanco, en bruto, como un Word acabado de abrir. ¿En qué punto de ese proceso creador, de ese moldeado de Praxíteles en la curva perfecta, nos convertimos en el Grinch y no en “La muchacha en la ventana” de Dalí?
¿Será que hemos perdido la fe en nosotros/as mismos/as?
La raza humana se mantiene viva gracias a la pasión, el amor, la bondad, la belleza… Pero hemos perdido la fe; peor aún, hemos perdido la capacidad de soñar. “Sólo al soñar tenemos libertad, siempre ha sido así y siempre lo será”.
¿Dónde está nuestra capacidad para ansiar, para fantasear, para proyectar nuestras metas, utopías, deseos; para amar y dejarnos amar?
Nos hemos convertido en personas mayores con gabardinas, con maletas llenas de papeles, con paraguas negros y que siempre miran con las mismas lentes.
Tocamos fondo.
Súbete a la mesa para ver desde una perspectiva diferente (no temas caerte); tiñe de colores tu sonrisa; sueña con el nuevo día aunque éste aún no llegue; gana la batalla aún sin empezarla; despéñate rodando por el césped; inspira y deja que el aire recubra cada recoveco de tu pecho e hinche tu piel y suéltalo en un gañido tan atronador que no te quede otra opción que creer, que creerte.
Sorbe mocos, levanta la frente; mira el conjunto bidimensional y sigue caminando.
Sólo después de ese inventario podrás ver un cordero dentro de una caja dibujada a lápiz, tan etérea como un elefante dentro de una boa constrictor.

lunes, 9 de septiembre de 2013

Olímpicamente deteriorada.


Madrid es un ejemplo claro de perseverancia, de lucha encarnizada contra sus propios problemas internos… Madrid y España, son como el Caballo de Troya, llevan a los enemigos en sus entrañas.
Este fin de semana se nos confirmó, una vez más, que España está catalogada entre los países más mal vistos de la UE y del mundo entero, pues no sólo fue descartada la primera en los ansiados Juegos Olímpicos, sino que demostramos que nuestros políticos carecen del espíritu vanguardista que requiere la política actual.
España es un país de viejos.
Obviando el ridículo de Ana Botella en su discurso en “inglés”, obviando el peloteo al Príncipe Felipe (no se dejó la piel en su apelación ante el COI; le pagamos para eso y más), la fiesta descomunal que se hizo para celebrar unos juegos que no tuvimos (fiesta pagada con nuestros impuestos; no nos dejemos engañar, nada es gratis) y obviando el derroche de confianza que tenía el país al completo por la falsa percepción que nos vendió el mismo gobierno de un triunfo inminente en la candidatura de los Juegos Olímpicos Madrid 2020; rescatamos la paciencia y la fe de las personas que, lejos de concebir la imagen de la enorme cantidad de dinero que se mueve en sobres por debajo de las mesas, son capaces de unir sus corazones, sus esperanzas y su amor a causas tan relevantes como ésta, sacan a relucir su amor patrio, ya sea por el fútbol o el cantante de turno y dejan en segundo plano temas tan vacuos como el robo a manos llenas que nos está haciendo el gobierno y la corrupción tan evidente que ya no intentan ocultar. Pero esos son problemas menores, al fin y al cabo, ¿qué Estado no tiene su manzana podrida?.
Lo verdaderamente importante es que España gane el siguiente mundial de fútbol.
¡Stop!
Aún podemos despertar, estamos a tiempo de salir del carril-bici en el que estamos anclados, acomodados y adormecidos.
Es la hora de las antorchas, de los cohetes, las bengalas, las acampadas… Es hora de levantarnos y recuperar lo que es nuestro, lo que nos ha sido arrebatado por la parsimonia en la que nos enclaustramos; es la hora de salir del Caballo de Troya porque España no sabe que los verdaderos enemigos del Estado actual están en sus mismas entrañas.






lunes, 2 de septiembre de 2013

Y el Óscar es para…

¿Que quién pedirá la visa para los/as colombianos/as en Europa?
¿Nos estará hablando Santos de un hombre que entró al poder con mentiras, con falsas promesas de igualdad, apoyo y progreso?
Con “regalos” como éste, nos queda claro que los hilos y las telarañas que se tejen en la élite política son tan fantásticos como el “Yo no haré lo que no llevo en mi programa” de Rajoy en su campaña política antes de que los/as incautos/as votantes decidieran creer en su acto de magia.
Con todo esto, no nos cabe la menor duda de que las personas somos igual de crédulas en Europa y en América Latina; en España Rajoy nos engañó maquillando todo su programa electoral y vendiéndonos lo que queríamos oír; porque no hay nada más incongruente que ver a los obreros, homosexuales o extranjeros votando al PP, partido de derechas, conservador y elitista. Pero su poder de embelesamiento no se queda en las fronteras del Antiguo Continente, sus palabras fraudulentas traspasan fronteras y llegan a oídos ingenuos como los de un presidente colombiano que niega la evidencia al decir: “El tal paro nacional agrario no existe”; como Zapatero cuando decía: “No estamos en crisis” y la gente muriéndose de hambre…
¿Será que nos han dado alguna pócima en el agua o habrán soltado algún virus de atontamiento en el ambiente para que estemos tan idiotizados/as como estamos ahora?  ¿Por qué no nos levantamos y recuperamos nuestras respectivas patrias arrebatándole al clan político lo que nos están robando como a niños/as chiquitos/as? Sé que se reúnen y se ríen de nosotros/as con la típica frase utilizada por el Mr. Burns (los Simpsons): “Como quitarle un dulce a un niño”.
Nos engañan y miramos a otro lado. ¿Cómo podemos quejarnos si hacemos la vista gorda?
Ya lo decía Maquiavelo: “El fin justifica los medios”. Y, sin duda, el fin es el poder mismo envuelto en una gruesa capa de dinero.
Adiós Estado de Bienestar, adiós campesinos, adiós sanidad pública y adiós educación. Demasiadas despedidas para un pueblo tan aletargado incapaz siquiera de llorar sus pérdidas.

Felicidades, Élite Política, cada uno se merece un Óscar a la mejor actuación.



domingo, 25 de agosto de 2013

Bloqueo mental.

Considerando que las opciones de progreso, crecimiento, madurez y ensanchamiento son tan nulas en los años en los que nos tocó vivir; reconocer que muchas veces el error es personal y propio no resulta nada sencillo.

Somos conscientes de que a cada hora seres queridos se van a otras tierras a buscar “futuro” y dejan esos vacíos tan sonados y palpables en medio de los labios y la piel, razonas contigo mismo en busca de consuelo (vago consuelo) y te justificas con frases tan banales como: “Es cuestión de tiempo, todo cambiará en unos meses”, “todo sea por tener algo en donde caerte muerto” y, mi favorita, “es el destino”. ¿El Destino?.

No estamos en condiciones de quejarnos, no tenemos dinero, no tenemos posibilidades ni salidas, pero no podemos quejarnos, todos los pasamos mal, con lo cual, ¿de qué sirve una lágrima más o menos en medio de un mar de súplicas y hambrunas?.

Escribir sobre la realidad actual resulta tan improductivo como intentar no tragar agua cuando vas a la piscina.

domingo, 18 de agosto de 2013

Y ahora… Como cigüeñas.




¿Qué podemos hacer para mantener acolchonados y seguros nuestros nidos y alimento en nuestras despensas? La respuesta está cada vez más clara… Emigrar.
Y, ¿Por qué ahora? Sencillo, porque ahora nadie con una hipoteca puede garantizar el pago mensual de la cuota y pocos arrendatarios aseguran el fiel cumplimiento del alquiler; con lo cual, ¿Tenemos hogar (nido) seguro dónde pasar la noche?
A pesar de ser uno de los derechos básicos del ser humano contemplado en la Constitución, el Estado se ve incapaz de abastecer techo a los millones de desempleados y desempleadas imposibilitados/as para mantenerse a sí mismos/as y menos a sus familias.
Como consecuencia de este hecho tan sobrecogedor y desesperante, una de las vías de escape es dejar hijos, hijas, parejas etc. para salir en busca de un modo de sobrevivir en medio de este planeta cada vez más globalizado y con, según la ideología de este término, igualdad de posibilidades aquí y allá.
Uno de los grandes inconvenientes después de plantearse abandonar España y buscar tu hueco en el mundo es el poco patrimonio con el que se encuentran estos nuevos migrantes del siglo XXI, tan solo se tienen ilusiones, esperanzas y vitalidad en los bolsillos, recursos no suficientes para empezar desde cero en Alemania, Suiza o, aunque parezca sorprendente, Argentina, Venezuela o Perú.
 
Una América reinventada.
Según datos oficiales del Instituto Nacional de Estadística de España países como Argentina, en primer lugar, seguido por Venezuela, Brasil, México y Chile, son los destinos elegidos para los y las españoles y españolas que toman la iniciativa de anidar en otras tierras esperando, muchos/as de ellos/as, a que pase la tormenta denominada “crisis del Euro”.
No te preocupes, el globo terráqueo es exorbitante, en cualquier esquina podrás encontrar un trabajo, pero claro, en cualquier esquina fuera de la Península Ibérica, no temas moverte de ella, cuando vuelvas seguirá estando en el mismo lugar.
 
En conclusión, si estás esperando el mejor momento para abandonar el barco después de las mujeres y niños…. Llegó el tiempo de llenar tus bolsillos de esperanza y tus músculos de fibra para luchar por ti y los tuyos fuera del nido, como las cigüeñas al cambiar la estación.


Crecimiento occidental.


¿Y si América hubiera sido descubierta por oriente? No se hablaría español en América Latina sino, chino, turco o quizá árabe.
A lo largo del tiempo, basados en la historia que aprendíamos en el colegio, veíamos a Cristobal Colón como un héroe patrio, revestido del honor de descubrir el continente americano; a medida que vamos creciendo y aprendiendo ciertas pautas reales de aquellos tempestivos siglos, conocemos que Colón nunca supo que había pisado tierras nuevas, nunca supo que sus posteriores navegantes encontraría el oro y la plata que conllevaría al inicio paulatino de la formación del Estado Moderno y su posterior economía global y, por qué no, al inicio de la irremediable decadencia del pueblo español (¿contradictorio, no?).
Los primeros colonizadores españoles centrarían sus esfuerzos en saquear todas las piedras preciosas y cualquier metal que tuviera valor en Europa, todo con el anhelo ferviente de riqueza, reconocimiento y poder. Todo aquel flujo incesante de oro y plata que empezó a llegar a las costas españolas, concretamente al puerto de Sevilla, desencadenó una fuerte inflación que degeneró en el enriquecimiento de muchos y el empobrecimiento de muchos otros. En aquel período de tiempo, las arcas españolas contrajeron desorbitantes deudas para paliar las continuas guerras europeas para mantener el dominio y el poder territorial y económico, con lo cual, estas posesiones fueron muy bienvenidas pero, como bien lo supo España, efímeros que, como dije antes, conllevaron al falso engrosamiento del poder económico español, ya que, así como entraban riquezas, salían casi inmediatamente a sus deudores europeos.
De esta manera, no sólo empezó a germinar la hegemonía europea sino que, el dominio político y soberano que pierden los pueblos primitivos americanos se acentúa con cada barco que atraca en las playas del Atlántico.  
Incas, Mayas o Aztecas vieron sus sociedades reducidas a esclavitud y destrucción pero, no sabían que, puesto en una balanza, serían la principal fuerza y engranaje adecuado para el desenvolvimiento político que hoy nos acoge y nos ofrece las posibilidades de crecer, madurar y desarrollarnos en un entorno de considerable libertad, derecho o reconocimiento personal necesario para que los individuos obtengan su lugar en el mundo y alcancen la igualdad negada a través de los años entre las distintas clases, géneros y grupos sociales.

Enfermos sin enfermeros.




¿Y si te enfermas, qué?  Es una de las tantas preguntas que generan un estado amplio de incertidumbre en medio de una de las poblaciones más vulnerables de la sociedad española, los inmigrantes ilegales.
Vivimos tiempos difíciles, de eso no nos cabe la menor duda, pero, mi pregunta es: ¿Podremos los inmigrantes ser capaces de aportar tanto dinero como pretende el Gobierno? Desde luego la apuesta es por una respuesta afirmativa, creen en nosotros, confían en nosotros; pues han puesto una cuota  más alta que los seguros privados para la atención básica pública de la que gozábamos meses antes; señal de la seguridad del dinero que todos guardamos bajo nuestros colchones.
¿Será que tendremos que hacer caso a las palabras de Rafael Hernando, portavoz adjunto del Grupo Parlamentario Popular en el Congreso, "los inmigrantes deben volver a sus países"? ¿Quizá tenga razón y los inmigrantes ahora somos un problema? A lo mejor no pagamos suficientes impuestos cuando el trabajo de la construcción nos abrió las puertas del país y ahora tenemos que pagar mínimo 60 € al mes por nuestro médico de cabecera. Pero más te vale no envejecer, porque entonces tendrás que pagar mucho más que esa cantidad para que te revisen una uña enterrada.
Dice Rafael Hernando, diputado del Gobierno, que "España tiene que dejar de ser el paraíso de la inmigración ilegal". ¿Será que el desempleo, el desahucio y la falta de cobertura sanitaria son nuestro sueño cumplido?.
Desde luego aquí estamos y seguiremos apoyando de una u otra manera a las tierras que nos han alimentado, otorgado posibilidades y llenado de ilusiones a lo largo de tantos años de abundancia, porque la escasez no nos acobarda y las palabras no nos hunden; al contrario, nos levantamos por las mañanas a sellar la demanda de empleo, a llevar currículum y a tomar paracetamol para no enfermarnos en ningún momento.


Cómo sobrevivir a la crisis: ¿Tarea im-posible?



De todos es bien sabido que la crisis está golpeando a las economías domésticas tanto como a la macroeconomía, pero… ¿Qué podemos hacer para esquivar y dar coletazos a una Crisis que nos absorbe y condena a la pobreza y pérdida de valores sociales sin contemplación? 
La respuesta a esta cuestión está en nuestros abuelos y abuelas, en nuestros zapateros y costureros. ¿Por qué? Es sencillo. 
En tiempos de abundancia y la utopía de una economía expansiva, si perdíamos un botón de la chaqueta de cuadros la tirábamos al contenedor más próximo, reconociendo que era más cómodo andar de tienda en tienda buscando un sustituto nuevo que ir a la mercería del barrio y comprar, por céntimos, un botón más o menos parecido al ausente. ¿Ahora qué debemos hacer si se nos rompe la cremallera del pantalón del trabajo? Acudir a la esquina, a esa mujer que se parece a nuestra abuela con su taller de costura y pedir un cambio de cremallera.
¿Recuerdan aquellos momentos en que los padres felices sacaban a sus hijos a comer hamburguesa y helado al centro de la ciudad? Seguro que al pensarlo sonreímos y movemos la cabeza en gesto de aceptación. Bien, pues ahora lo más recomendable es sacar a los hijos con el tupper a cuestas en el que llevamos pan, salchichas y algún Osito Lulu con zumo de caja de una marca blanca. Es mejor esto ahora que nos han subido el IVA al 21% de cualquier chuche, gominola o coca-cola.
Y por último, igual de sencillo y antiguo, "hágalo usted mismo", es decir, ¿Se rompe la tubería principal de su casa? No llame al fontanero, busque en internet o en la enciclopedia y vuélvase manitas particular y tape la rotura con Super Glue. ¿Se le rompe la lavadora? Lave a mano, así recordará gratamente los viejos lavaderos de ropa con cepillo en manos arrugadas por el agua.
En resumen, ¿No sabe cómo ahorrar unos cuantos euros necesarios para sobrevivir hasta el mes siguiente? Olvídese de las caras y nuevas tecnologías, olvídese de internet everywhere, de tirar la ropa vieja, los zapatos rotos e, incluso, de cortarse el pelo, hágase un auténtico artesano o artesana, todo natural, bajo en excesos y elaborado a mano y con madera de la buena; le saldrá más gratificante que donar su fuerza y vitalidad a un trabajo o a un Estado que se olvida de que sin usted no puede salir de la nombrada crisis.

sábado, 17 de agosto de 2013

¿Y ahora qué?


No hay trabajo. ¿Quién de nosotros no ha escuchado, o en el peor de los casos, no ha dicho esa frase?. Dicha afirmación no es más que la sentencia que tenemos que padecer en el momento actual; una economía en declive –cada vez más acusada- impulsa a las personas a abandonar su zona de confort, en especial a los jóvenes, caracterizados siempre por ese afán de superación, ganas de salir adelante y esa ambición propia de quien empieza a construir un camino hacia lo desconocido, hacia un futuro mejor; lejos del calor y la seguridad de los brazos paternos y maternos; una fuga no sólo de cerebros sino de corazones; un tanto por ciento de desarraigados (y exiliados, según se mire) que continuará dejando a España como uno de los países con más alta tasa de envejecimiento de la UE.
¿Por qué? Las respuestas son tan sencillas y, a la vez, tan vacías que se escapan de los dedos a borbotones: una empresa que no confía en la experiencia juvenil; un Estado que no propicia facilidades para estudiar; reducción exagerada de plantilla; una sociedad tan anclada en la tradición y en el negativismo que ya no cree en el cambio, en la mejora de manos de “esos alocados jóvenes”, tan llenos de vitalidad y confianza a los que no les queda otra opción que “probar suerte” en otros laberintos, buscando el queso que alguien les ha quitado.

Desde cero

Dice la IA que hay que reinventarse, que sitios como Blogger son como un coche viejo y seguro, que te lleva de un lugar a otro pero sin GPS,...